
Los microplásticos se han convertido en una amenaza silenciosa para la salud y el ambiente. Estudios recientes confirman que bebidas de consumo diario contienen niveles mucho más altos de estas partículas de lo esperado, lo que obliga a cuestionar nuestros hábitos y la gestión del plástico en el mundo.
Microplásticos en bebidas de consumo diario
Un estudio realizado en el Reino Unido confirmó la presencia de microplásticos en todas las bebidas analizadas. Los investigadores evaluaron 155 muestras de café, té, refrescos, agua embotellada y de grifo, así como bebidas energéticas. El hallazgo evidenció que ninguna de ellas estaba libre de partículas plásticas.
La investigación, publicada en Science of the Total Environment y difundida por Phys.org, reveló que la exposición humana a microplásticos a través de líquidos es mucho mayor de lo estimado.
Microplásticos según tipo de bebida
Los resultados mostraron que las bebidas calientes contenían mayores niveles de microplásticos que las frías. El té caliente alcanzó 60 partículas por litro, mientras que el café caliente registró 43. Entre las bebidas frías, el té helado y el café frío presentaron 31 y 37 partículas por litro respectivamente.
El tipo de envase y la temperatura influyeron directamente en los niveles detectados. Las bebidas envasadas en recipientes plásticos, especialmente cuando estaban calientes, liberaban más partículas. Incluso se halló que el té en bolsitas de una marca premium tenía mayor concentración de microplásticos que marcas más económicas, desmintiendo la idea de que el precio garantiza mayor seguridad.
Microplásticos en bebidas de consumo diario: qué revela la ciencia y por qué importa
Las últimas investigaciones demuestran que bebidas que consumimos todos los días —como té, café, refrescos y agua— contienen microplásticos en niveles más altos de lo esperado. El calor y el tipo de envase afectan directamente la cantidad de partículas que llegan al líquido, con bebidas calientes mostrando concentraciones mayores que las frías. Esto obliga a reconsiderar rutinas habituales de consumo y preparación.
Los microplásticos hallados tienen tamaños microscópicos y provienen de los materiales de los envases, incluidos polipropileno, polietileno y tereftalato de polietileno. Estas partículas pueden atravesar barreras biológicas y transportar sustancias químicas adheridas, lo que genera preocupación en el ámbito de la salud pública. Aunque la ciencia aún explora los efectos específicos, el potencial de acumulación en tejidos es motivo de alarmas científicas.
Este hallazgo subraya la necesidad urgente de mejorar la gestión del plástico y adoptar prácticas que reduzcan su presencia en el ambiente y en productos de consumo. Alternativas de envasado, reducción de plásticos de un solo uso y políticas más estrictas pueden disminuir la exposición humana. El desafío implica a gobiernos, industria y consumidores para proteger la salud y el entorno ante esta amenaza silenciosa.
Características y riesgos
El análisis identificó que la mayoría de microplásticos eran fragmentos, con tamaños entre 10 y 157 micrómetros. Los polímeros más comunes fueron polipropileno, poliestireno, tereftalato de polietileno y polietileno, materiales ampliamente utilizados en envases desechables. Cada tipo de envase liberaba partículas del mismo material del que estaba hecho, lo que confirma su papel en la contaminación.
En términos de salud pública, los científicos advirtieron que los microplásticos pueden atravesar barreras biológicas, acumularse en tejidos y actuar como portadores de sustancias químicas peligrosas. Aunque los efectos específicos en la salud humana requieren más estudios, el riesgo potencial genera preocupación y resalta la necesidad de regulaciones internacionales.
Petramás: Microplásticos y la necesidad de gestión sostenible
El debate sobre microplásticos no solo involucra a la ciencia y la salud pública, sino también a la gestión de residuos sólidos. El uso masivo de plásticos desechables incrementa la contaminación ambiental y, en consecuencia, la presencia de microplásticos en alimentos y bebidas.
En Perú, empresas como Petramás impulsan soluciones sostenibles para enfrentar este problema. A través de la gestión responsable de residuos y la generación de energía a partir de desechos, Petramás contribuye a reducir la acumulación de plásticos que, de no ser tratados, terminan fragmentándose en microplásticos que amenazan tanto a los ecosistemas como a la salud humana.
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