El reciente terremoto que sacudió Tailandia dejó a su paso un panorama devastador no solo en términos de infraestructura y pérdidas humanas, sino también en lo que respecta al medio ambiente. Jorge Zegarra Reátegui informa que los desastres naturales como este generan una gran cantidad de residuos, incrementan la contaminación y agravan problemas ambientales ya existentes.
Uno de los principales problemas ambientales tras un terremoto es la generación de basura. Los restos de concreto, vidrio, metales y plásticos provenientes de las edificaciones derrumbadas se acumulan en grandes volúmenes, muchas veces sin una gestión eficiente.

Según el Dr. Jorge Zegarra Reátegui, en muchos casos, estos residuos son llevados a vertederos a cielo abierto o, peor aún, incinerados sin control. Esta situación ocasiona la liberación de toxinas y contribuyendo a la contaminación del aire. Además, el colapso de infraestructuras industriales puede provocar derrames de sustancias químicas peligrosas, afectando el ecosistema local y la salud de las personas.
A esto se suma el uso masivo de productos descartables durante las situaciones de emergencia. Tras un terremoto, se requiere asistencia humanitaria inmediata, lo que implica el uso de envases plásticos, botellas de agua, envolturas de alimentos y otros materiales de un solo uso.
Si bien estos insumos son esenciales para garantizar la supervivencia de las personas afectadas, su acumulación incrementa la contaminación plástica y dificulta su disposición final adecuada. En muchas ocasiones, estos plásticos terminan en cuerpos de agua, agravando la crisis de los residuos sólidos y afectando la biodiversidad marina.
Terremoto en Tailandia: Relación entre los desastres naturales y el cambio climático
Otro efecto indirecto de los terremotos en el medio ambiente es el impacto en el cambio climático. La reconstrucción de ciudades y la gestión de los escombros generan un alto consumo de energía y la emisión de gases de efecto invernadero.
La producción de cemento y acero, materiales clave para la reconstrucción de infraestructuras, es una de las principales fuentes de CO₂ a nivel mundial. Además, la quema de desechos y el transporte de residuos hacia sitios de disposición final contribuyen aún más a la huella de carbono del desastre.
Ante lo expuesto, es fundamental que los gobiernos y organismos internacionales implementen estrategias sostenibles para la gestión de desastres. La reutilización y el reciclaje de materiales de construcción pueden reducir significativamente el impacto ambiental.
Asimismo, es necesario establecer protocolos para minimizar el uso de descartables en situaciones de emergencia, promoviendo alternativas biodegradables y sistemas eficientes de recolección de residuos. La prevención y planificación ambiental deben formar parte de los planes de respuesta ante desastres, garantizando que la ayuda humanitaria no se convierta en un factor adicional de contaminación.
El terremoto en Tailandia es un recordatorio de la vulnerabilidad de las ciudades ante desastres naturales. Como también, la importancia de incorporar estrategias de gestión ambiental en la respuesta a emergencias.
Jorge Zegarra Reátegui destaca que sin medidas adecuadas, las consecuencias ambientales pueden ser tan devastadoras como el desastre mismo. Afectando, de esta manera, a las generaciones futuras y agravando los problemas de contaminación y cambio climático en el planeta.
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